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Los números simbolizan evolución del
ser humano a cero-humano
EL CERO Y LA NADA
El riesgo de que la modalidad de convivencia de nuestra especie derive en
recalificarla de "ser humano" a "cero-humano" -como efecto de los actos
violentos que suman gravedad, restan seguridad, se multiplican en cantidad
y dividen a la Humanidad- sin que lleguemos a la "raíz" del problema, nos
sume en una "Noche de Brujas", donde se caza al "Otro" por no ser como
nosotros.
Dos grandes obras iniciales de dos relevantes pensadores del siglo XX, el
inglés Bertrand Rusell con "Los Principios de Matemáticas" (1903) y el
francés Jean-Paul Sartre con "El Ser y la Nada" (1943), nos conducen a la
Numeración y al rol del Cero -misterio del NoSer que existe- como símbolo
de la evolución de cada civilización y su globalización por las
convenciones.
Aún con las contradicciones propias y las diferencias entre ellos, aún
cuando fueron referentes de distintas medias centurias y culturas, aunque
vecinas, los periplos de estos autores coinciden en un origen que mana de
las Matemáticas, serpentea con libros y se vuelca caudaloso en la
Filo-Sofía (del griego: "amor a la Sabiduría"), que les valió el Premio
Nobel de Literatura en 1950 y 1964.
CONTAR
¡Cuántas veces escuchamos el lugar común de que una realidad es más
compleja que lo que muestran superficialmente "los números fríos"! Vaya
sinestesia que alude a las estadísticas: ¿Es que hay números calientes?
Quizás los del termómetro, ya sin escala de mercurio, que prueban cada año
cómo se recalienta el planeta. Cifras ardientes, que representan muertes
de humanos.
¡Cuántas veces hemos leído editoriales o discursos que nos recuerdan que
en Política "no siempre dos más dos suman cuatro" pues "hay sumas que
restan"! Vaya paradoja de las alianzas de candidatos contradictorios que,
en vez de potenciar sus electorados, resultan tan inaceptables para los
votantes del nuevo socio que terminan perdiendo a buena parte de sus
fieles más ortodoxos.
¡Cuántas veces nos hemos rendido a la "sabiduría popular" que asegura sin
pruebas que "no hay dos, sin tres"! Vaya que -de ser verdad esta máxima-
sería un mal presagio para el cónyuge que cree en la fidelidad de su
pareja o para la embarazada de mellizos. Y si los 3 mosqueteros eran 4,
ergo: el "2" puede ser un "4" travestido, lo que no agradará a los
tangueros del "2 x 4".
¡Cuántas veces el parroquiano que espera el ómnibus de madrugada -con
pinta de habitué- te tranquiliza en la desconocida esquina oscura diciendo
que ese ómnibus que esperas pasa cada "dos por tres"! Vaya que a la hora
de aguardar te asalte la duda si se refería a "2 x 3" horas o te asalte el
mismo parroquiano. Y, como "dos por tres llueve", quizás no te roben pero
termines empapado.
¡Cuántas veces, snobs y antiyankees, usaron la globalizada sigla OK
(ou-key en fonética inglesa) para decir que "todo está bien"! Vaya si
ignoran su orígen bélico. Pues así como K.O. (knock-out) es el jaque mate
del box, O.K. era la abreviatura de "cero-muerto" (0 killed) en los
encriptados partes militares al final de batalla, pues en EEUU dicen "Ou",
como la vocal O, en vez de Cero.
CONTABILIZAR
¡Cuántas veces los mentirosos descubiertos amenazan con "cantar las 40" a
quien los delató pero, puestos enfrente, balbucean cuatro excusas y cero
razón para su comportamiento! Vaya que los enamorados de todos los tiempos
se prometieron amor eterno, aunque luego no supieran qué hacer juntos "en
una sola tarde de lluvia" y recurrieran sin-ceros a "contar ovejitas" para
dormirse.
¡Cuántas veces la música, con sus blancas y negras o corcheas y semifusas,
es traducida al pentagrama con ritmos "tecno" circulares, mediante
ecuaciones sonoras repetidas que son hasta matemáticamente redundantes!
Vaya que sobran los "compositores" que no usan la PC (personal computer)
para crear, sino como PC ("pienso cero") que recombine randómicamente dos
acordes.
¡Cuántos grupos musicales usaron los números para inmortalizarse como los
"Jackson 5" de Michael Jackson & hermanos, "Danger 4" con su imitación de
los Beatles, el reggae de UB-40 (número del formulario de desempleo) o
U-2! Vaya que Bono sigue comiendo con el G-8 y ahora a solas con Bush,
para pedir bonos de comida para millones de hambrientos de países
endeudados.
¡Cuántos grupos intergubernamentales buscan ser identificados bajo las
abreviaturas numéricas como G-7 de las naciones desarrolladas, que al
agregar a rusos se hace G-8 y con chinos G-9! Vaya que China -capitalismo
de Estado por definición de Hannah Arendt- está bien con la veredas de
Dios y el Diablo como parte del G-20 de India y Brasil, sucesor del viejo
G-77 no alineado
Es que en esta rica y confusa mezcolanza global, ¡cuánto inmigrante llegó
-de Europa a América como mi bisabuelo- analfabeto en cinco idiomas! Vaya
que -sin escribir en ninguno- hablaba en griego, turco, italiano,
castellano y ladino (lengua del judío expulsado de España que aún usan
200.000 seres), pero vaya que su carencia no le impidió un método propio
de contar y sumar.
MATEMATICAS
En definitiva, en sus diferentes versiones decimales o sexagesimales, sean
mayas, romanas o arábigas, las numeraciones son, además de sistemas
simbólicos, un signo de la evolución de nuestras civilizaciones y
técnicas. El cero, aunque parezca mentira, históricamente aparece después
del uno al nueve, igual que en los teléfonos digitales o los (ya
olvidados) de disco.
El Imperio Romano careció del número cero. Tampoco hubo año cero ni siglo
cero. Pero -en sus tres libros (y un postscriptum) desde 2001- al
fundamentar la superioridad occidental, y en particular europeocéntrica,
sobre el Islam, la periodista Oriana Fallaci pone en duda los aportes
matemáticos musulmanes, en coincidencia con la tesis que el Cero fue
traído por ellos de India a Europa.
La italiana recuerda su ruda entrevista en 1972 en Amman con Yaser Arafat
donde el líder palestino "dijo que su cultura era superior a la mía", pues
"sus antepasados habían inventado los números y las matemáticas. El
problema es que, además de una inteligencia muy débil, Arafat tiene poca
memoria".
Treinta años después, Fallaci le responde que "sus antepasados no
inventaron los números y las matemáticas. Inventaron la grafía de los
números que también nosotros, despreciables infieles, utilizamos. No
inventaron, no, las matemáticas", aduce en La Rabia y el Orgullo (Ateneo,
2001).
A su entender, sin más pruebas históricas que su "Entrevista con la
Historia", concluye que "las matemáticas nacieron más o menos al mismo
tiempo en todas las antiguas civilizaciones, señor. En la Mesopotamia, en
Grecia, en la India, en China, en Arabia, en Egipto, en la tierra de los
mayas...".
NUMERACIONES
Los sistemas numéricos se dividen en Aditivos (egipcio, sumerio -base 60-,
hitita, cretense, azteca -base 20-, romano, griego, armenio, judío y
árabe); Híbridos (chino clásico, asirio, arameo, etíope y en India: el
tamil, malayalam y cingalés) o Posicionales (indios, babilonios, chinos
posteriores y mayas), según el experto español Santiago Casado
(santiago@airastur.es <mailto:santiago@airastur.es>).
Tras superar la etapa original de contar con dedos, piedras, marcas o
nudos, Casado explica que "la base que más se ha utilizado a lo largo de
la Historia es diez, según todas las apariencias por ser ese el número de
dedos" en las manos, desde hace cinco mil años, salvo "la numeración
babilónica que usaba diez y sesenta como bases y la numeración maya que
usaba veinte y cinco".
El especialista refrenda que el "sistema actual fue inventado por los
indios y transmitido a Europa por los árabes" como dice Leonardo de Pisa
(Fibonacci), uno de los indroductores del sistema en la Europa de 1200,
cuyo "gran mérito fue la introducción del concepto y símbolo del cero, lo
que permite un sistema en el que sólo diez simbolos puedan representar
cualquier número".
"Fueron los indios antes del siglo VII los que idearon el sistema" dice
Casado, quien admite que "aunque con frecuencia nos referimos a nuestro
sistema de numeración cómo árabe, pruebas arqueológicas y documentales
demuestran el uso del cero (...) en la India", pero "los árabes
transmitieron esta forma de representar los números y sobre todo el cáculo
asociado a ellas".
CERO Y VACIO
Es que la ausencia del cero, al inicio de nuestra era, es causa de la
paradoja del tercer milenio; comenzó el 1 de enero de 2001 y no el 1 de
enero de 2000, lo que sirvió para dobles festejos globales por la llegada
del "Y-2-K" -en honor al sistema decimal- y la llegada del año 2001 -en
honor al nuevo milenio-.
"Zero, the biography of a dangerous idea" (Cero, la biografía de una idea
peligrosa) de Charles Seife y "The nothing that is: a natural history of
Zero" (La nada que es: una historia natural del Cero) de Robert Kaplan,
son dos libros que registran "La conflictiva historia del cero", según
sintetizó el diario argentino Clarín en la última jornada del segundo
milenio de la era cristiana
Los mercaderes de Génova y Venecia, que comerciaban con las caravanas o
transitaban por la península arábiga en la Edad Media (como Marco Polo, su
padre y tío) traían el nuevo concepto hasta Italia, donde el Papado "no
podía aceptar el cero, que estaba asociado a la idea del vacío, la nada,
el infinito. Estas eran nociones heréticas para el cristianismo", explica
Seife.
Fibonacci escribió en 1202 "El libro del ábaco" que, siguiendo el tratado
de álgebra del siglo VIII del matemático árabe Muhammad Ibn al-Khwarizmi
(de cuyo apellido deriva el término guarismo), adjudica el cero a la India
del siglo V AC, que los árabes llevaron a Europa al expandir el Islam y
los judíos incorporaron a la Cábala junto a la Numerología (Clarín,
31/12/2000).
Para Seife, "el cero derrotó a todos los que se le opusieron y la
Humanidad nunca pudo encajarlo en alguna de sus filosofías. En cambio,
terminó dándole forma a la idea que los hombres tienen del Universo y de
la divinidad", al ser utilizado por científicos ganadores del premio Nobel
como Albert Einsten, en el desarrollo de su teoría restringida y general
de la Relatividad.
NOBEL ANTI
MATEMATICOS
Fue el propio Alfred Nobel quien dejó constancia en su testamento, tanto
que destinaría amplios fondos de su herencia a constituir un lauro
internacional, como su decisión de que ninguna de las categorías de los
futuros premios -hoy centenarios- incluyera como opción el reconocimiento
a los matemáticos.
Un reportero de la Agencia France Presse (AFP), quien estuvo en Oslo para
el seguimiento de la candidatura del ex presidente argentino Carlos Menem
-quien pretendía el Nobel de la Paz por su idea de los "cascos blancos" de
la ONU mientras traficaba armas a Ecuador y Croacia- me aseguró que Nobel
estableció tal prohibición "pues su esposa lo engañó con un matemático".
Lo cierto es que recién en 1969, la Fundación logró un atajo, para
trampear la orden de su mentor, creando los Nobel de Economía, al entender
a esta disciplina como ciencia social y no ciencia exacta como a las
Matemáticas, status que perdió cuando la Teoría del Caos usó a las
probabilidades para prever sistemas dinámicos hipercomplejos no
euclidianos como los fractales.
Pero al visitar la Fundación Nobel en Stockolmo en 2004 y entrevistar al
máximo director y nieto del fundador, me quedó claro el uso de los premios
para dar mensajes globales, al promover o desalentar a líderes y
gobiernos, ideas políticas o corrientes económicas. En 1950 igual le
dieron el Nobel de Literatura al inglés Bertrand Rusell pese a sus
escritos sobre Matemáticas.
La abstracción que aporta al infante el aprendizaje de las Matemáticas es
sintetizada por el francés Jean Paul Sartre, iniciado en el amor a los
números y las Letras clásicas por su abuelo Charles Schweitzer -tío del
filántropo Albert Schweitzer-, pese a lo cual rechazó en 1964 el Nobel de
Literatura, que la Academia votó para el autor de "El Ser y la Nada",
hecho en la Resistencia.
DEL NUMERO A
LO ABSTRACTO
El amor por llevar de la mano al niño del número a lo abstracto ya lo
había visto escenificado -en un humilde patio de Fernando de la Mora en
las afueras de Asunción del Paraguay- donde una maestra que amé me hizo
amar su tarea de sembrar futuros hombres en menores de 5 años, con quienes
aparentaba jugar, exhibiéndoles grupos de tres piedras, tres manzanas y
tres juguetes.
Así, con la concreta inducción de cosas conocidas y palpables, ella usaba
sin saberlo el método de Conjuntos de Russell para que dedujeran el
desconocido concepto inasible de "tres". Vaya trabajo inverso de la
Iglesia Catolica para explicar la Trinidad como única entidad, que terminó
llamándola Misterio y la pasó al ámbito de las verdades que debían ser
creídas aún sin entenderlas.
El mismo problema de demostración debieron tener cada día los profesores y
matemáticos de todas las épocas con la fundamentación del Cero. Pues ¿cómo
podemos representar -ante niños o grandes- grupos visibles de cero
unidades? Si el cero fuera nada ¿cómo formar conjuntos de no-seres? En
consecuencia, el NoSer existe, al menos como idea. Vale entonces
distinguir NoSer de Nada. |
El dilema concreto con
consecuencias en lo abstracto no incluye otro de
tipo práctico: ¿Cómo demostrar su utilidad? Pues los ceros a la izquierda
no sirven de nada, salvo en formularios que deben tener lleno cada
cuadro. Pero los ceros sí sirven a la derecha. A más ceros, habrá más
millones acumulados por la Derecha, aunque haya millonarios de Izquierda
con ceros a la derecha.
DEFINICION
DEL NUMERO
Bertrand Arthur William Russell (1872-1970) ganó con 78 años el Nobel de
Literatura como filósofo quien, según Teresita de Jesús Rodríguez, "dejó
el idealismo hacia 1898 en favor de una suerte de realismo platónico. En
1901 descubrió la paradoja que lleva su nombre y conmovió los fundamentos
de las Matemáticas" con la Teoría de Conjuntos que, sin saber, usan las
maestras.
Tres años luego de recibir el más preciado premio mundial, junto a otro
Nobel como Albert Einstein (dos años antes de morir), formó en 1953 el
Movimiento Pugwash contra la guerra nuclear y luego el Comité de los 100
para resistencia no-violenta al armamentismo, lo que le llevó a la cárcel
con 81 años. Pero le quedaba mucho por vivir y hacer hasta terminar su
Autobiografía en 1969.
Apenas nacido el premio Nobel,
escribe en 1903 'Una definición del Número'
en su libro "The Principles of Mathematics", donde critica que "Muchos
filósofos, al intentar definir el número, intentan más bien definir la
pluralidad, (que es) completamente diferente. El número debe ser
característico de los números. Una pluralidad no es un ejemplo de número,
sino de algún número".
Russell predice el caso de la maestra: "Un trío de hombres, por ejemplo,
es la representación del número 3, mientras que el número 3 es una
representación del número, pero el trío no es un ejemplo de número. Esto
puede parecer apenas elemental y apenas digno de mención, y, sin embargo,
se les escapa a los filósofos, con pocas excepciones". No temía ser
políticamente incorrecto.
UNO A UNO
"Si en el mundo no hubiese poligamia, ni poliandria, es evidente que
número de esposos vivos sería igual al de esposas. No nos hace falta un
censo para estar seguros del hecho, lo mismo que no tenemos necesidad de
conocer el número de esposas y de esposos. Sabemos que el número será el
mismo" dice.
Con la agudeza de quien toma lo sabido para suponer lo complejo, el inglés
propone que si "cada esposo tiene una esposa y cada esposa tiene un
esposo. La relación de marido y mujer se llama entonces uno a uno". Pero
no globaliza su cultura donde, en teoría, "la relación de marido a mujer
es uno a uno (pues) en las comarcas mahometanas, (es) de uno a varios; en
Tíbet de varios a uno".
El discurso matemático de Russell revela al "Otro" -describiendo la
diferencia en cómo construye sus conjuntos de pareja, familiares y
comunitarios-, no generaliza las propias costumbres como "la civilización"
sin alternativa y tampoco incluye juicios de valor que igualen al
diferente con "la barbarie" (balbuciantes o bárbaros llamaban los griegos
a quien no hablase como ellos).
SEMEJANZA
Ello no quita que aplique la Lógica heredada de su civilización occidental
para definir matemáticamente -con extensión a lo social- que "los grupos
se llaman 'semejantes' cuando los términos de una clase están en relación
de 'uno a uno' con cada uno de los términos de la otra clase, de la misma
manera que los lazos del matrimonio unen a los esposos con las esposas".
Aplicando pura Matemáticas de 1903, la encontramos vigente para mostrarnos
-un siglo y milenio posterior- cómo la falta del trato recíproco al "Otro"
como "semejante" -ya sea en su casa como en la nuestra, ya sea
interviniendo uno en la tierra de los otros o viniendo ellos a vivir entre
nosotros- está en la raíz cuadrada del problema de choque o encuentro de
culturas y civilizaciones.
El filósofo británico remata que
"el acta de numeración consiste en
establecer una relación 'uno-uno' entre el grupo de objetos a contar y los
números naturales (exceptuando el cero)", habilitándonos la interpretación
libre de que la relación de iguales es imposible o se convierte en
semejanza formal y falsa (con otra sociedad o en la misma) cuando un grupo
tiene cero, o sea nada.
Ese desafío a la acción responsable con el semejante, sin alusión a deber
con religión o trascendencia alguna, está presente en el ateo parisino
Jean-Paul Sartre (1905-1980), quien en "El Existencialismo es un
Humanismo" (1946) enseñaba que en cada acto respecto de los demás nos
construimos y proyectamos los principios que predicamos en nuestro
contexto histórico. Y si a Russell lo arrestó su gobierno, Sartre lo fue
por colaboracionistas en 1940.
EXISTENCIA
Con la influencia de ensayos de Bergson, de compañeros de la École Normale
Supérieure como Simone de Beauvoir (su pareja) o Raymond Aron (del cual se
distancia ideológicamente), y de la Resistencia como Albert Camus (con el
que se pelea cuando deja el Comunismo), Sartre lucha entre la coherencia
del pensar y la contradicción del actuar, sea conscripto meteorólogo
francés en 1939 en la II Guerra o revoltoso de barricada universitaria en
mayo de 1968.
"El conflicto entre la opresiva y destructiva conformidad espiritual (mala
fe) y un 'auténtico' estado de existencia, se convirtió en el tema central
del trabajo de Sartre, un tema desarrollado en su principal trabajo
filosófico El ser y la nada" reza la semblanza del escritor, publicada por
Wikipedia en Internet.
El doctor en Filosofía, cuyos restos acoge el Cementerio de Montparnasse
que recordó el siglo de su nacimiento el 21 de junio pasado, creyó hasta
su 15 de abril final que estamos condenados a ser libres, que no tenemos
palo de donde agarrarnos, que para descansar de ese dilema existencial nos
fabricamos quien nos ordene y que nuestra esencia deviene posterior a cada
decisión tomada.
En aquel 1943 resistente, ya con mala vista y la pobre salud que le libró
tras nueve meses de prisión alemana bajo el gobierno títere del mariscal
Petain en Vichy, Sartre da a luz "El ser y la nada", apelando en su
conclusión a la superación de las corrientes esencialistas. En adelante,
pese a su miopía intelectual con Stalin, hará apología del existencialismo
humanista.
DEL SER
A LA NADA
En dicho libro, el autor francés define "la conciencia como un llamado de
ser y habíamos mostrado que el cogito (N. de R: se refiere a Descartes y
al cogito cartesiano "Pienso, luego existo") remitía inmediatamente a un
ser-en-sí objeto de la conciencia", que es lo que somos.
Define como una esquizofrenia que "escindiera al Ser, como categoría
general perteneciente a todos los existentes, en dos regiones
incomunicables, en cada una de las cuales la noción de Ser debía ser
tomada en una acepcón originaria y singular": las llama En-sí y Para-Sí.
"El Para-sí, en efecto, no es sino la pura nihilización del En-sí: es como
un agujero de ser en el seno del Ser" resume.
Y Sartre predice la bomba atómica, dos años antes, llamándola "amena
ficción con que ciertos divulgadores acostumbran ilustrar el principio de
conservación de la energía: si ocurriera, dicen, que uno solo de los
átomos constituyentes del universo se aniquilara, resultaría una
catástrofe que se extendería al universo entero, y sería, en particular,
el fin de la Tierra y del sistema estelar".
Resume su pre-visión diciendo que "esa catástrofe es el mundo. El Para-sí
no tiene otra realidad que la de ser la nihilización del ser", pero -como
no se cree catastrofista- al final de la obra dirá que probó "la prioridad
del ser sobre la nada", pues "todos los 'porqués' (...) son posteriores al
ser, y lo suponen". La existencia del ser es nuestra "aventura individual"
a pesar de los riesgos.
ZONA CERO
El "Ground Zero", también conocido como Zona o Planta Cero, es el área de
Manhattan donde se elevaban las Torres Gemelas del World Trade Center de
Nueva York, hundidas el 11 de setiembre de 2001 por dos de cuatro aviones
secuestrados por islamistas, y donde estará la mega-Torre de la Libertad
en 2010 diseñada por el arquitecto polaco estadounidense judío David
Libeskind.
Sepultando a casi tres mil personas en el corazón financiero de la Gran
Manzana, los integristas fundamentalistas inauguraron brutalmente el nuevo
milenio y dieron justificación para que los fundamentalistas de religión
opuesta lanzaran la guerra global al Terrorismo, cambiando el clivaje
político del siglo anterior (Capitalismo/Comunismo) por el cultural
(Occidente/Islam), pero continuando la histórica saga de la "eterna lucha
del Bien contra el Mal".
Pudiera parecer un secular sacrilegio que concluyamos un abordaje pleno de
citas de filósofos ganadores de premios Nobel, apelando a un website
culinario latinoamericano neoyorquino, dirigido por el cheff Koldo Royo,
varios de cuyos colegas murieron el 11-S en los restaurantes de los pisos
superiores del WTC, aún por encima de donde se incrustaron los suicidas.
En la edición 67 de Afuegolento.com, los editores admiten que "Ya no se
llama World Trade Center. Se llama Planta número Cero. Así es como se
conoce en Nueva York al enorme vacío que ha dejado la destrucción". Pero
asumen: "cuando construimos no partimos de cero. Partimos de experiencias
anteriores que nos permiten establecer las bases y proyectar un
desarrollo".
"Y esto es, precisamente, lo que hemos decidido los hombres una vez más,
otra vez después del miedo y la destrucción. Vamos a construir sobre lo
que otros han devastado. No es la primera vez. Lo decidiremos tantas veces
como haga falta" finalizan, mientras sus hornos esperan para volver a
cocinar, sin rendirse al nihilismo de los extremos que pretenden convertir
el Ser en Nada.
Tratar al Otro como semejante aunque no sea igual, buscar la
mundialización de los derechos y recursos para que más equidad evite el
ataque de quien no tiene a quien tiene, actuar responsablemente por
Humanismo y no por dogmas religiosos, y priorizar el Ser (la Vida) al
NoSer (la Muerte) son las claves que aportan los filósofos. Los cocineros
agregan un condimento más: No rendirse.
SUMA CERO
Los economistas, que tienen categoría en los premios Nobel ya desde hace
un tercio de siglo, tal como no lo habían logrado los matemáticos que
debían valerse de su calidad de filósofos en toda la centuria vigésima,
fabricaron -dentro de su jerga oscura- la manida categoría de "juego de
Suma Cero".
El término define aquella reasignación de recursos donde lo que gana un
actor es resultado idéntico de lo que pierde otro u otros participantes.
El estímulo resultante no será entonces la generación de valor ni un
círculo virtuoso, sino el conflicto por los medios existentes como si
fueran stock topeado. La global relocalización de inversiones, empleos e
inmigrantes es la consecuencia.
Parafraseamos "El Ser y la Nada" de Sartre, titulando "El Cero y la Nada",
que es algo así como decir el NoSer y la NoCosa a los que se arriesga el
ser humano en la actualidad, en proceso de convertirse en cero-humano si
no está en condiciones de ser contribuyente del Estado y consumidor del
Mercado. U optativamente cero-Humanismo si se franquea la venganza del
desposeído o la represión que pide el incluído/recluído en residencias
enrejadas con alarma.
Para el Márketing, Brasil no tiene 183 millones de habitantes sino
potenciales setenta millones de consumidores. En las cárceles uruguayas,
las autoridades encontraron presos que nunca habían tenido cédula ni
existían para el Estado. Son tan muertos civiles como los hijos numerosos
en China, los condenados a muerte en EEUU, ilegales en Europa o
extranjeros para "kamikaze" integrista.
EL NO SER
Y LA COSA
Alguien podrá contestarme que el juego de suma cero no se aplica para
quienes se infligen mutuamente muertes, pues todas las partes pierden
vidas que no resucitan del otro lado de la trinchera (ni los 2.000
soldados de EEUU ni las decenas de miles de civiles en Irak) pero se trata
de menos bocas que gastarán menos o su sacrificio dejará disponible el
petróleo del lugar. Se vuelven a cumplir las compensaciones economicidas.
Bajo esa óptica se invierten los términos. Y, si tomamos el término Cosa
(sea petróleo, gas, agua o tierra) como opuesto a Nada, entonces de "El
Ser y la Nada", pasamos a someternos a la lógica de "El NoSer a cambio de
la Cosa", donde los costos en seres no importan, sean propios o ajenos, a
costa de que pueda conseguirse el mayor beneficio propio en Suma Cero
sobre el Otro.
En este triste juego de deshumanización, saltaremos del "todo bien" que
representábamos con el O.K. (cero muerto), al "todo mal" del cero-humano
(llamémosle K.O. a la Humanidad) aún con sobrevivientes que, sin el temor
de accidente global único que arriesgó al planeta en Guerra Fría, pasen a
sufrir la torturante muerte en cuotas entre quienes no aprenden a
compartir un globo.
Shakespeare se preguntaba -vía Hamlet- si "Ser o No Ser", desde las tablas
de el Globo. El actual globo televigilado vía satélite tendrá que
retraducir ese Ser Global (el más abarcante verbo) como convivir y no sólo
coexistir. Pero no la convivencia del Ser de un lado y el NoSer del Otro,
donde el cogito sea "unos tienen, luego existen", pero los otros "con
Nada, son nada". Ergo, no existen.
Vuestro amigo,
Carlos Montero
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